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El pasado 21 de octubre, partía de Barcelona con destino a Madrid nuestro coche-salón Pullman CEHFE ZZ-1 (ex-RENFE ZZ-1101). El objeto era trasladarlo a la sede del Museo del Ferrocarril de Madrid, donde debía permanecer en exposición temporal hasta el mes de diciembre de 2010.

 
Un momento del traslado del coche-salón Pullman

El lujoso coche-salón presenta en la actualidad un renovado aspecto, tras las importantes actuaciones de que ha sido objeto durante los últimos tiempos. Estas intervenciones han alcanzado, tanto al exterior como al interior del vehículo.

El traslado de tan llamativo vehículo causó gran expectación durante las maniobras previas y durante el propio traslado hasta la capital. De éste se hicieron cargo las dos locomotoras puestas a disposición por parte del Museo del Ferrocarril de Madrid.

Tras el viaje emprendido, y a primera hora de la tarde del día siguiente, el coche-salón hacía su llegada a las instalaciones de Madrid-Delicias. Allí era esperado por los resposables de nuestro Centro, quienes hicieron entrega del vehículo a la Dirección del citado Museo.

El lujoso vehículo tras su llegada a Madrid
 

Como se recordará, el vehículo en cuestión goza de una particular significación, atendida su singular trayectoria y el hecho de haber trasladado a España a Su Majestad el Rey, procedente del exilio portugués, en el año 1948.

Su construcción tuvo lugar en 1928 por parte de la prestigiosa firma británica The Metropolitan Carriage Wagon & Finance Cº Ltd., de Birmingham (R.U.), y fue entregado formando parte de una serie de seis vehículos.

Éstos se hallaban construidos según las técnicas de fabricación metálica adoptadas por la Compagnie International des Wagons-Lits (C.I.W.L.) en 1922, al efectuar la construcción de los primeros coches de este tipo. Se caracterizaron por una fuerte influencia de las tendencias de construcción metálica norteamericana, con el resultado de un coche robusto y elegante.

 
Entrada del coche-salón en el Museo del Ferrocarril

Éstos singulares coches tipo Pullman fueron especialmente adquiridos por el Estado con motivo de la "Exposición Iberoamericana de Sevilla" que debía celebrarse en 1929, siendo entregados seguidamente a la entonces Compañía de los Ferrocarriles Andaluces para que se hiciera cargo de su gestión.

La finalidad del encargo era trasladar a la capital hispalense al conjunto de autoridades y dignatarios extranjeros que debían acudir a ella con ocasión de dicho acontecimiento.

A la constitución de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, en 1941, estos vehículos pasaron a constituir la serie más lujosa de que disponía la nueva compañía, motivo por el cual fueron sometidos a diversas transformaciones al objeto de adecuarlos a usos exclusivos.