ACTUALIDAD

Como es sabido, nuestro Centro acomete desde tiempo atrás numerosas restauraciones de vehículos ferroviarios históricos. Algunas de esas actuaciones, atendida la naturaleza de los mismos, son de carácter estético y tienen la finalidad de devolver a las piezas su antiguo esplendor.

Grúa móvil MZA 15 antes de su restauración
 

En esta ocasión, las piezas elegidas para su restauración han sido dos vehículos de gran valor patrimonial, tanto por su singularidad como por su antigüedad. Las dos pertenecieron a la antigua Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante.

Aunque de diferente tipología, ambas fueron construidas en el último tercio del siglo XIX, en Francia, y prestaron servicio en diferentes líneas de la empresa, aunque principalmente en las del sur de España.

El primero de estos vehículos es una grúa móvil, operada mediante accionamientos manuales, muy característica de la época de su construcción. Estos vehículos estaban destinados, fundamentalmente, a intervenir en caso de accidentes, a auxiliar en la construcción o reparación de puentes, así como a cargas de tipo general.

 
La grúa de MZA una vez restaurada

Prácticamente la totalidad de las administraciones ferroviarias españolas dispusieron de alguna grúa móvil. Al contar con elementos comunes de tracción y choque, estos vehículos podían ser transportados a cualquier punto dentro de la red administrada.

Esta grúa perteneció a un pedido de dos unidades construidas en el año 1894 por la casa francesa Dietrich, de Niederbronn, con número de fábrica 263. En la citada compañía de M.Z.A. fueron matriculadas con los números 15 y 16.

Durante los trabajos desarrollados, fueron realizadas las habituales tareas que tienen lugar en estos casos: saneamiento general de partes metálicas, restitución o recomposición de elementos faltantes o deteriorados, así como imprimación, pintura, etc.

Placa de construcción de la grúa móvil
 

Aunque el alcance de la restauración efectuada no incluye su puesta ordinaria en servicio, este singular vehículo ha sido dotado de plena operatividad. Tanto a nivel de suspensión, rodadura, etc., como de los diferentes elementos que constituyen el sistema operativo de carga y descarga.

Dada esta circunstancia, la grúa móvil ha quedado en disposición de efectuar demostraciones prácticas acerca de cómo era este tipo de operativa ferroviaria tan usual hace más de un siglo.

La segunda pieza perteneciente a la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante, ahora restaurada, es una curiosa locomóvil de vapor, matriculada con el número 12, que en la actualidad se hallaba en un lamentable estado de conservación.

 
Locomóvil de vapor MZA 12, tras su restauración

Este curioso vehículo ferroviario estaba destinado, entre otras cosas, a bombear el agua desde el interior de pozos hasta los depósitos elevados de las estaciones. El objeto era que, después, el líquido elemento pudiera suministrarse a las locomotoras. Se trata, en realidad, de una máquina de vapor ordinaria, sin carácter locomotor, cuya traslación tenía lugar mediante el arrastre por caballerías.

Esta locomóvil fue construida por la casa francesa Frey, de París, en 1884.

Su chimenea abatible para facilitar el transporte, sus grandes volantes de transmisión, así como la multitud de elementos idénticos a los que se hallan presentes en cualquier locomotora (cilindros, bielas, manómetro, silbato, etc.), otorgan a estos vehículos una particularidad singular.