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El 29 de octubre de 2011 tuvo lugar la Jornada de Puertas Abiertas del Museo Nacional del Ferrocarril que se celebra anualmente con motivo de la inauguración del primer ferrocarril peninsular, entre Barcelona y Mataró, acaecida el 28 de octubre de 1848.

 
La colección permanente del Museo

En mayor medida que en años anteriores, con esta ocasión tuvieron lugar un sinnúmero de actuaciones de todo tipo dirigidas a abrir la realidad del Museo (y, por tanto, la de nuestro ferrocarril) al conjunto de la sociedad española.

Las actividades previstas fueron concienzudamente diseñadas desde semanas atrás, al objeto de que pudieran ser satisfactoriamente acogidas por los diferentes segmentos del público que, en gran número, se desplazó hasta la madrileña estación de Delicias.

Esta jornada ha sido la primera en que han empezado a ponerse de manifiesto públicamente los frutos de la política desarrollada por parte de la nueva Dirección del Museo Nacional del Ferrocarril. Aunque queda mucho por hacer, los cambios empiezan a ser notorios.

Nutrida concurrencia visitando las instalaciones
 

La clave de esa nueva situación es el cambio radical del planteamiento de la actividad del Museo, tras la decisión de su Dirección de abrirse al exterior y establecer una alianza estratégica con el ámbito privado.

Este cambio de orientación ha sido muy bien acogido por propios y extraños y viene a configurar un nuevo escenario de futuro en materia de preservación ferroviaria. Cambio que debería abrir la puerta a los éxitos que ha sido imposible alcanzar en los últimos años.

Con todo ello, la implicación en esta Jornada de Puertas Abiertas ha sido muy amplia, extendiéndose a numerosas entidades de todo tipo, las cuales han participado activamente y han contribuido, bajo las directrices marcadas por la Dirección del Museo, al rotundo éxito alcanzado. La Asociación Madrileña para la Restauración de Material Ferroviario (AREMAF), por ejemplo, contribuyó poderosamente mostrando al público el material ferroviario cuya restauración tiene inmejorablemente a su cargo.

 
Tren de la ACFEV y "Tren Azul"

Otro aspecto muy destacado en la jornada de este año ha sido el de los trenes históricos. Varios de ellos circularon ese día, teniendo como origen o destino la estación de Madrid-Delicias.

Uno de ellos, ciertamente significativo, fue el denominado "Tren Azul", dedicado a conmemorar el 150 aniversario de los ambulantes postales. Este tren especial, desplazado desde la capital zaragozana, estuvo a cargo de las asociaciones de "amigos del ferrocarril" de Madrid (AAFM) y de Zaragoza (AZAFT).

Por su parte, la Asociación Cultural del Ferrocarril Valenciano (ACFEV), de reciente constitución, condujo a Madrid desde aquella Comunidad a un nutrido grupo de entusiastas que vino a sumarse a la multitud que, a su llegada, se encontraba ya presente en la sede del Museo.

La locomotora al frente del "Tren del Museo"
 

La llegada y salida de estos trenes, así como las numerosas actividades que su Dirección tenía allí organizadas, protagonizaron gran parte de la mañana y primera hora de la tarde de un día tan especial para pequeños y mayores.

Ya entrada la tarde, tendría lugar la circulación del denominado "Tren del Museo". Un tren especial organizado conjuntamente entre el propio Museo y este Centro, al objeto de poder ofrecer un viaje con tracción a vapor a todos los presentes en aquella singular jornada.

Para asegurar este servicio especialmente diseñado para la ocasión y al objeto de contribuir al éxito público de los actos programados, la Dirección de este Centro decidió prolongar la estancia en Madrid, tanto de la locomotora ex-Andaluces 4106 como de nuestro personal asignado a la misma, tras el fin de la campaña del "Tren de la Fresa".

 
El convoy especial escoltado por la Policía Municipal

Con esta máquina y tres de los coches que prestan servicio en el citado "Tren de la Fresa" se afrontó este servicio que hizo las delicias de los presentes, recreando un viaje de otras épocas. Desgraciadamente, y dada la afluencia, no todos pudieron acceder al convoy.

La vuelta a Madrid-Delicias resultó de lo más lucido, dado que el Ayuntamiento de Madrid había dispuesto la presencia de sus maceros y la escolta del convoy por parte del escuadrón de caballería de la Policía Municipal.

Por su parte, el Circulo Madrileño Ferroviario (CIMAF) llamó poderosamente la atención de muchos de los asistentes con su circuito de ferrocarril a escala. Además de la destacada labor de los voluntarios del Museo a lo largo de todo el día, otras actividades de alto nivel cultural, como el concierto ofrecido por el coro institucional, pusieron broche a una intensa jornada en la que el conjunto de nuestra sociedad pudo acceder a la completa oferta que había decidido ofrecer el Museo Nacional del Ferrocarril.