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BIOGRAFÍA Sería D. Claudio Planás el personaje llamado a suceder a la generación de pioneros ferroviarios que pusieron en marcha diversos ferrocarriles del Principado y a consolidar bajo una única dirección el fruto de tantos esfuerzos, logrando la constitución de una extensa y fundamental red ferroviaria que llegaría a contarse entre las primeras de España. Y todo ello -a diferencia del resto de grandes compañías del momento- en base a capitales y a esfuerzos autóctonos.
Pero el reconocimiento a su capacidad pronto adquiriría una nueva dimensión. Tras años de problemas y fracasos en el intento de establecer la conexión ferroviaria con Francia y cuando las esperanzas parecían diluirse, sería la preclara visión y la audacia de D. Claudio la que lograría desbloquear la situación. Mediante la fusión de su Cía. con la de los F.F.C.C. de Barcelona a Francia por Figueras y el rescate de la concesión de la línea hasta la frontera, se abriría un nuevo camino para el enlace entre Francia y España, a través del extremo oriental de los Pirineos. Nacía así la Cía. de los F.F.C.C. de Tarragona a Barcelona y Francia, cuyo Consejo de Administración formado en base a los anteriores consejeros de las compañías fusionadas no tuvo la más mínima duda acerca de quien debía regir una Cía. cuyo primer reto era -ni más ni menos- el de establecer el ansiado enlace internacional, tantas veces aplazado. Nombrado D. Claudio director-gerente de la misma, imprimió tal impulso a las obras de construcción que en tan sólo dos años lograba hacer realidad la deseada conexión. El 20 de Enero de 1878, se inauguraba la línea hasta la frontera con Francia, materializándose el segundo enlace internacional español, esta vez por los Pirineos Orientales.
Durante los años siguientes se entregaría D. Claudio sin desmayo a la dirección diaria de la Cía. El próximo paso de importancia sería el de lograr el enlace en Barcelona de sus líneas de Tarragona con las de Gerona. Después de vencer -nuevamente- toda suerte de dificultades, conseguiría que el 20 de Octubre de 1882 entrara en servicio el ramal de conexión a través de la zanja de la calle de Aragón. Europa quedaba unida -sin interrupción y por el centro de la ciudad condal- al resto de España.
En el loable intento de creación de este gran eje integrador con el mercado interior español -del que también formaba parte la línea de Valladolid a Ariza y por el que se preveía un permanente flujo, tanto de harinas y cereales como de productos manufacturados- se dejaría la Cía. su propia existencia. Ya no sería posible -como se había soñado- ver durante años aquellos trenes lucir orgullosos las siglas T.B.F. mientras recorrían incesantes las nobles tierras de Castilla.
Había desaparecido la Cía. pero quedaba su obra. La obra -fundamentalmente- de la visión, la entrega y la capacidad de un hombre. Un insigne catalán. Un hombre íntegro, decidido y generoso. Enérgico e inflexible cuando era necesario, pero dispuesto siempre a toda justa concesión (desde la entrega de terrenos para el cementerio de Port Bou o la construcción de su iglesia, hasta la rebaja o la gratuidad en el pasaje para pobres y enfermos). Un hombre que tras la vinculación ferroviaria de su padre y auxiliado de sus hermanos -D. Estanislao Planás jugaría siempre un importante papel en la Cía. de T.B.F.- vendría a recoger en sus manos el fruto del esfuerzo de nuestros pioneros (no hay que perder de vista que en la de los F.F.C.C. de Barcelona a Francia por Figueras -con la que se fusionó la de Tarragona a Martorell y Barcelona- habían confluido en 1862 las primitivas Cías. de los F.F.C.C. de Mataró y de Granollers). Un hombre, en definitiva, que vivió por y para el ferrocarril y que a través, primero de la Cía. de los F.F.C.C. de Madrid a Zaragoza y a Alicante y después de la Red Nacional de los F.F.C.C. Españoles, nos ha legado a los ciudadanos de hoy algo tan importante como un considerable y significativo pedazo de nuestra red ferroviaria actual. Y -no lo perdamos de vista- la conexión ferroviaria oriental entre Francia y España. |
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